Estanzuela. - Bronca campal en partido de veteranos

 


La violencia vuelve a empañar el fútbol amateur en Zona Valles: afición exige frenar la impunidad antes de una tragedia

​Un trifulca campal durante el encuentro entre Botafogo y Campesino en La Estanzuela enciende las alarmas de las familias, quienes denuncian la falta de seguridad y la omisión de los directivos de la liga.




​LA ESTANZUELA. Lo que debió ser una jornada de convivencia deportiva y esparcimiento familiar terminó nuevamente convertida en un escenario de caos e inseguridad. La Liga Premier de la Zona Valles sumó un capítulo áspero a su historial tras registrarse una descomunal bronca durante el partido de la categoría de Veteranos entre las escuadras de Botafogo y Campesino, disputado en el Campo Jalisco de la delegación de La Estanzuela.

​El enfrentamiento entre jugadores y asistentes rebasó rápidamente los límites del terreno de juego, dejando al descubierto la vulnerabilidad en la que se disputan estos torneos locales fin de semana tras fin de semana.

​Indignación social ante la falta de garantías

​La reacción de la comunidad no se ha hecho esperar. Aficionados y familias que acuden a estos espacios con niños y adultos mayores han calificado de reprobable e inaceptable la postura de la mesa directiva de la liga. De acuerdo con los testimonios de los asistentes, existe una desatención sistemática hacia la logística de seguridad en los campos:

​Ausencia de protocolos y seguridad pública: Los campos operan sin elementos de vigilancia ni presencia municipal que puedan contener riñas o prevenir el consumo desmedido de alcohol en las bandas.

​Falta de sanciones ejemplares: Los aficionados señalan que la impunidad hacia equipos y jugadores violentos fomenta que la conducta agresiva se repita sin consecuencias reales.

​Abandono del concepto familiar: La violencia verbal y física ahuyenta paulatinamente a las familias, transformando áreas de esparcimiento en focos de riesgo.

​Reflexión urgente: El fútbol de barrio no debe costar vidas

​El deporte amateur es, por definición, un pilar para la cohesión comunitaria, la salud y la integración social. Sin embargo, cuando la pasión desmedida y la negligencia directiva se alían, la cancha se convierte en una bomba de tiempo.

​Exigir seguridad no es un lujo ni una petición extraordinaria; es una obligación básica de quienes organizan y cobran por la gestión de estos torneos. Esperar a que la violencia escale para tomar medidas reactivas es jugar con la integridad de los asistentes.

​La comunidad deportista de la Zona Valles exige un alto definitivo a la indiferencia. Es momento de que la directiva de la liga, en coordinación con las autoridades delegacionales y municipales, establezca reglamentos estrictos, presencia de seguridad pública, veto a campos sin garantías y cero tolerancia a la violencia. El fútbol de nuestras comunidades debe volver a ser un espacio 100% familiar antes de que sea demasiado tarde y lamentemos una tragedia irreparable.


✍️📽️ Noti Tala

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